Cuando no todo es relativo.

Una vez escuché que lo más cercano a la felicidad es llevarse bien con uno mismo. Esa misma voz, la de José Luis Sampedro, dijo que era imposible vivir sin creencias.


Se puede creer en la verdad aunque no sepamos cual es ella:


Para los presocráticos la verdad era la esencia de las cosas; Sócrates y Platón fueron de la esencia de las cosas al mundo de las ideas; Aristóteles llevó las ideas a la mente; y luego Rafael pintó "La Escuela de Atenas" no sin recordarnos que Cristo estaba en todas partes, quiero decir, llegaron a la conclusión que la verdad existe y que el Cristianismo la complementa; Más tarde llegaron los malditos racionalistas y nos quitaron la fantasía, flaco favor le hicieron a varias generaciones; Por no hablar del desdichado Nietzsche que nos ha convencido a todos que lo que nos limita no es la moral sino lo justo e injusto, un mundo nihilista es un mundo sin verdad, es un mundo sin nada.


Y vuelvo a José Luis Sampedro "Los diferentes son los importantes". No tenía problemas en afirmar que el hombre evolucionó por cada "raro" que aterrizó en el planeta tierra. Y seguía denunciando que nos educan para ser sumisos, para seguir una corriente, para consumir y para vivir con miedo. Educar para liberar el pensamiento, impensable; el placer gratuito, inconcebible, si alguien no gana algo ese placer no es más que una "pérdida de tiempo"...


Por eso yo no quiero seguir la corriente, por eso no quiero ser una nihilista, yo me pido ser una romántica y alcanzar mi propio dios, mi propia verdad. Me gustan aquellos que creen que Dios está en el equilibro, el orden y la harmonía la naturaleza de la misma manera que pueden encontrarlo en el más salvaje de los paisajes. También me identifico con aquellos que defienden su Dios en el Arte, lo he visto varias veces, cuando alguien llega a la sala y "sencillamente" se enamora de una de las obras. Yo me conmuevo frente a la belleza.


En pocas semanas tres personas distintas me han enviado diferentes libros:


* Teresa Gancedo, pintora, me envió su libro / catálogo "Universum Màgica" dedicándomelo cariñosamente.


* Jordi Vintró, poeta, me envió su libro "Cançons per a en Jaume" ejemplar 204 de 1000. Ilustrado por él mismo con prólogo de Lluis Urpinell. Un libro hecho con mucho amor, versos sinceros, e ilustraciones encatadoras.


* Lluís Ivern, artista y comisario, me envió el libro fotográfico "Paraula, Matèria, Imatge" con fotografías hechas por Lluís Ivern de esculturas de Agustí Penadès que motivaron las palabras de Arnau Puig. Sinceramente, en un instante, lloré.



Me gusta perder el tiempo disfrutando de estos libros, sintiendo el arte que respiran y conmoviéndome con su belleza. No puede ser de otra manera, la verdad existe, en cuanto que lo que representan estos libros (el amable gesto de todas las personas que me los han regalado) dan sentido a este momento intenso de nuestras vidas.


A todos ellos, gracias.

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